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Amanciero soy

El tributo de Rosario

El tributo de Rosario

Menuda, segura y con una lucidez sorprendente para sus 99 años de edad, la amanciera Rosario Macey, haitiana de nacimiento y cubana de corazón y agradecimientos, llegó temprano al Museo Municipal para rendir tributo al Héroe de la República de Cuba y comandante de la Revolución, Juan Almeida Bosque, quien falleciera el pasado viernes.

Apoyada en un rústico bastón y muchas energías positivas, esta mujer  agradable, de hablar fluido y según sus propias palabras: “revolucionaria hasta la tabla”, no podía faltar a la cita de homenaje a este hombre sencillo, “que toda Cuba quiere y hoy llora”.

Rememoró un pasado signado por la discriminación, tanto racial como sexual, “donde el hambre se pregonaba sola y siempre encontraba clientes”,  situación que se agudizaba para los extranjeros que venían a probar suerte a la Mayor Isla del Caribe.

 Rosario conoció los desmanes de la  politiquería prerrevolucionaria, del  pesado fardo que representaba ser haitiana en un país donde los derechos humanos eran pisoteados por una camarilla envenenada de odio, resentimiento y ambiciones.

 Por eso con la alborada del primero de enero renacieron sus humanas aspiraciones, y “sin pensarlo dos veces” se incorporó a cuanta actividad útil apareció en su horizonte. La historia de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), tienen en ella un exponente tangible.

 “Cómo iba a faltar a este homenaje, si él (Almeida) junto a Fidel y Raúl, nos hicieron dignos; nos dieron trabajo, salud y reconocieron todos nuestros derechos. Hoy soy feliz gracias a la obra de la Revolución, por eso mijo no podía dejar de venir, a cumplir con mi deber de haitiana cubana y mujer revolucionaria”

 

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