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Amanciero soy

Un poeta, una generación

Un poeta, una generación

El joven que pasó a los anales de la historia patria como el "Poeta de la Generación del Centenario", nació en La Habana, el 14 de diciembre de 1928. En su  adolescencia sintió preferencia por la poesía, la filosofía, los deportes; era apasionado y activo  colaborador en emisoras de radio y actos cívicos. Ya, florecían sus ideales de justicia y dignidad.

En el Instituto de Segunda Enseñanza sobresale por sus dotes de escritor, afición que lo lleva a colaborar en el periódico "El Estudiantil". Aprovecha ese espacio para denunciar males tales como: la inmoral venta de notas, abusos con profesores, estudiantes y empleados. El resultado de a esa actitud, fue la expulsión de la institución educativa.

Logra graduarse de bachiller en el Instituto de la Víbora, luego se inicia como profesor, descubriéndo en la pedagogía su verdadera vocación, interrumpida al involucrarse en los sucesos del asalto al cuartel Moncada de Santiago de Cuba.
Su ingreso al Partido Ortodoxo y su vinculación con la juventud afiliada a esa corriente política, consolida sus principios éticos y revolucionarios,  se evidencian en su manifiesto "Revolución sin juventud", denunciando, de esta forma, a los usurpadores del porder tras el golpe de estado del 10 de marzo de 1952.

Ante la imposibilidad de publicar el texto, lo imprime en su casa en un mimiógrafo con el nombre de "Son los mismos".  Más tarde se lo presenta a jóvenes de la talla de Abel Santamaría, Melba Hernández y Jesús Montané. No transcurrió mucho tiempo para establecer contacto con los hermanos Castro Ruz. Inmediatamente Fidel le sugiere nombrar al naciente periódico como el "Acusador".

Tras ese encuentro, Raúl Gomez García queda prendado de los ideales y principios del naciente movimiento político y se enrola, en lo que más tarde se conocería como la Generación del Centenario.
Ya en la granjita Siboney, en la madrugada del 26 de julio de 1953,  redacta el manifiesto "Ya estamos en combate" a instancia del jefe y principal organizador de la acción que pretendía iniciar la lucha armada contra el tiránico regimen de Fulgencio Batista.

Gomez García en encendida arenga leyó el texto que pasó a la historia como el manifiesto del Moncada.
El joven poeta fue asignado a la toma del hospital civil "Saturnino Lora". Fallido el factor sorpresa, resulta herido; en esas condiciones y conciente del fracaso de la misión encomendada, pidió a un empleado del centro médico un papel donde escribió "Caí preso, tu hijo". Después de su asesinato por los esbirros del batistato, su madre, Virginia García, recibió la nota con la infausta y terrible noticia.

Triunfante la Revolución por la que entregó su valerosa vida, el legado de Raúl Gomez García,  quedó incrustado para la eternidad, el 14 de diciembre. Fecha escogida como homenaje a su inclaudicable postura ética y revolucionaria y pretexto para reconocer a los trabajadores de la cultura, reconocida por Fidel como " Espada y escudo de la nación cubana"

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